domingo, 15 de junio de 2008

ENTRE PROFESORES



ENTRE PROFESORES

ENTRE PROFESORES
Madura, hetero, polvazo. Una profesora perfecta en todos los sentidos había llegado nueva al instituto. Con la excusa de arreglar un desperfecto le invitó a su casa, sin saber que ella llevaba otras intenciones.

Soy Loli. Lo siguiente es lo que me pasó con un profesor colega pero para
darle un aire diferente me ha gustado publicar la historia desde el punto de
vista de él, cómo vio lo sucedido y cómo lo disfrutamos, espero que os guste
y que me pueda escribir alguna profesora o mujer que sienta la misma
necesidad que yo, de disfrutar de sexo intensamente y cada día, con
profesores, alumnos, o madres de alumnos y alumnas o profesora, o todos
juntos, jajaja.

Bueno, como me pides que cuente nuestra historia para disfrute de los
lectores de marqueze, el asunto comenzó este curso. Soy profesor en un
instituto de secundaria. Doy Latín. Pues bueno, a principios de septiembre
se presentó una compañera nueva de Cultura clásica. Ella es Loli. Esa eres
tú.
Cuando entró en la Sala de Profesores, las miradas de todos incluso las de
ellas se dirigieron sobre su cuerpo.
Mediana edad, 36 años, alta 178, morena, pelo largo, cuerpo muy estilizado,
las curvas muy bien puestas, pero sobre todo un rostro casi perfecto,
ovalado, ojos claros con mirada profunda, nariz fina y labios muy gruesos y
carnosos con una melena larga castaña. Si recuerdas a Sofia Loren, es su
doble. Perfecta. Además sus prendas de vestir al igual que sus movimientos
reflejaban clase.
Es una persona abierta en sus relaciones, por lo que pronto conectamos. Yo
también lo soy.
Ella es de Madrid y no conduce, por lo que en principio pensó en alquilar un
piso pequeño para residir. Preguntó si alguien conocíamos alguno y yo le
dije que mi hermana disponía de uno libre muy cerca del centro. Le pareció
bien. Les puse en contacto y se arreglaron
Todo funcionaba normal, eso sí, con una relación agradable, era una chica
maja en todos los aspectos.
Un día en el centro me dijo que no le funcionaba muy bien el termo, que se
lo dijera a mi hermana para que lo arreglaran. Le dije que posiblemente no
fuera del termo sino de un enchufe que causaba antes problemas. Entonces me
dijo que si lo podía mirar y no hacia falta llamar al técnico.
Acepte, pues no vi segundas intenciones. Acabamos la sesión y como los dos
teníamos libre nos acercamos al piso un momento. Lo observe y era el
enchufe. Se arregló enseguida.
Al terminar me evito a un café. Yo lo veía normal entre compañeros. Nos
sentamos y empezamos a hablar de nuestras vidas y problemas. Ella me dijo
que estaba un poco molesta por como la miraba toda la gente del instituto.
Decía que muchos se la comían con los ojos y no se sentía
cómoda. Yo le respondí que no se preocupara, que tenía la suerte de tener
aquello que todas las mujeres deseaban, un buen cuerpo.
Entonces ella jugo fuerte y me dijo Para que quiero un buen cuerpo si
no tengo con quien compartirlo? Ahí me dejo cortado. Reaccione
diciéndole Será por que no quieres, porque gente hay de sobra que
soñamos con un cuerpo así Me dijo Tu también? Yo
también soy hombre.
Ahí ya no nos lo pensamos y nos dimos un buen beso. Le dije que siempre soñé
con besar esos labios con deseo.
Ella me dijo que no podía soportar estar tan sola y empezó a acariciarme
todo el cuerpo. Yo igual, me gustaba acariciar sus pechos por encima de la
blusa
No llevaba sujetador y enseguida se pusieron tersos, marcando los pezones.
Se los pellizcaba ligeramente. Estábamos que ardíamos
En un santiamén nos desnudamos, disponíamos de 45 minutos (Sesión + patio=
1h 15 m)
Rápidamente se me bajo a mi sexo y empezó a disfrutarlo como una golosa. Yo
me dejaba hacer. Después se me puso invertida sobre mí (69) y ahí nos lo
comimos todo. Estaba encharcada de sus jugos, yo igual. No pare de beber de
aquel manantial mientras me aferraba a sus nalgas para profundizar mas con
mi lengua, mientras la recorría por completo
Cada vez que le rozaba su duro clítoris ella se estremecía y saltaba. Hasta
que llego un momento en que no podí


;a más y me venía. Se lo dije pero ella
siguió. Me vine en ella.
Cuando se incorporo, nos quedamos mirando con deseo, estábamos serenos. Pero
el tiempo se nos echaba encima. Nos aseamos y vestimos.
Me dijo Me gustaría que lo repitiéramos, lo necesito. Esto es lo que
nadie conocéis de mí. Necesito sexo permanentemente. Pero no quiero dar esa
imagen públicamente.
Le dije que me encantaba hacerlo siempre que podía, pero solo quería sexo.
No quiero sentimientos ni complicaciones familiares porque estoy casado. Me
dijo que me entendía perfectamente y que me respetaría.
Seguimos trabajando igual que si nada hubiera pasado. A la semana siguiente,
un día por la mañana me pregunto como tenía el día. Yo tenía dos horas
libres en el departamento y ella me dijo que me haría luego una consulta.
Cuando acabe la clase, subí al departamento, allí nunca hay nadie. Al
momento se presenta ella. Nos besamos apasionadamente y la tumbe encima de
la mesa. Yo me senté entre sus piernas. Le baje su diminuta braguita y pase
sus piernas por mis hombros. Empecé a comérselo como hacía tiempo no lo
hacía. Ella se retorcía de gusto. Estábamos ardiendo. Cuando no podía más me
dijo métemela, tengo ganas de sentirte esta vez dentro de mí. Además
la tienes hermosa, sobre todo gruesa. Que suerte tiene tu mujer.
Sin pensarlo dos veces la cogí por los muslos y le acerque mi pene, estaba
tremendo y con ganas de explorar por su cuenta. Rápidamente nos acoplamos y
empezamos ese mete y saca que tanto nos gusta a los adultos, o no es cierto?
Sobre todo sentir ese chop, chop acompasado cada vez que nuestros genitales
chocan entre sí lubricados por nuestros flujos. Es un sonido que me sube
enseguida. Lo estoy escribiendo y se me esta subiendo de pensarlo.
Estuvimos así un buen rato hasta que la cogí por las axilas y la levante
para sentarla sobre mi sexo. Estábamos follando como locos. Yo de pie
sosteniéndola a ella por las nalgas. Ella con las piernas rodeándome mis
caderas y abrazándome. Así hasta que no pude más y nos corrimos mutuamente
quedándonos quietos. Gozamos ampliamente.
Finalmente nos aseamos un poco no sin antes darnos un tremendo beso''
Bueno, es la historia desde la perspectiva de mi amigo Pedro.